WARRIORS Y ROCKETS, YA PIDEN VERSE EN LAS FINALES DEL OESTE: NBA PLAYOFFS

Boston y Cleveland pusieron el tercer triunfo en sus respectivos casilleros con canastas decisivas de Horford y LeBron James respectivamente y los favoritos del Oeste no quisieron ser menos. Golden State y Houston sacaron importantes victorias a domicilio que casi sentencian sus eliminatorias y dejan al borde del precipicio tanto a los Pelicans de Mirotic como a los Jazz de Ricky. Ahora, los dos mejores equipos de esta conferencia en temporada regular, tendrán el quinto encuentro en casa para certificar su pase a las Finales de Conferencia y medirse en un duelo que todos ya suponían antes del inicio de esta post temporada. De momento ya van pidiendo cita para verse más pronto que tarde.

Los Warriors dieron poco lugar a las sorpresas y ya de entrada metieron toda la carne en el asador. El cambio en el quinteto dando entrada a Iguodala, que se emparejó con Mirotic desde el inicio, hacía que el ‘Quinteto de la muerte’ (Curry, Thompson, Durant, Iguodala y Green) de los Warriors jugase ya de salida, algo poco habitual. Este cambio de Kerr tuvo un impacto inmediato en el partido: 17-4 de salida para los GSW con todos los puntos de Durant, Curry y Thompson con canastas fáciles de media y larga distancia ante unos Pelicans atemorizados. El parcial fue creciendo hasta el 27-10 con 5/7 en triples para los californianos que obligó a Gentry a parar el partido de nuevo hasta llegar al 22-37 final del primer cuarto. Tras los minutos de pausa, los Pelicans aguantaron el tipo y no se arrugaron, jugaron de tú a tú al equipo más anotador de los últimos tiempos y lograron acercarse peligrosamente antes del descanso con un parcial de 32-24 que les dejaba a 7 puntos para encarar la segunda mitad. A destacar el precioso duelo que nos dejó la primera parte entre Durant (20) y Davis (18).

El tercer cuarto fue una copia exacta de los primeros minutos. Los de Steve Kerr salieron con los cuchillos afilados y Durant se encargó de clavar uno por uno todos ellos para matar el encuentro con 13 puntos en el periodo y una ventaja ya insalvable de 21 para los campeones. Los últimos 12 minutos fueron un mero trámite para unos Warriors, que se dedicaron a mantener su ventaja y pensar ya en su vuelta a San Francisco donde tendrán todo a favor para cerrar la eliminatoria. También sirvieron los últimos compases para que Durant siguiese sumando puntos hasta acabar con 38 y se coloque ya dentro del top-5 de máximos anotadores por partido en la historia de los playoffs.

El encuentro se cerró con un contundente 92-118 que coloca el 3-1 en la serie y demuestra que el tercer partido fue un accidente. Además de Durant, Stephen Curry colaboró con 23 puntos en su todavía fase de puesta a punto de cara a las Finales de Conferencia. Quin Cook, con 12 tantos, fue el mejor desde el banquillo. En los Pelicans echaron en falta la producción ofensiva de un Davis que apenas anotó 8 puntos en toda la segunda mitad para acabar con 26 tantos y 12 rebotes. Moore y Holiday con 20 y 19 respectivamente, también se salvaron, ofensivamente hablando, en el descalabro de los Pelicans. Nikola Mirotic por su parte, disputó uno de sus encuentros más grises en esta serie con 7 puntos y un 1/7 en tiros de campo, aunque colaboró con 11 rebotes y 2 tapones.

Utah Jazz 87 – 100 Houston Rockets

La primera y ya mala noticia para Utah Jazz era de nuevo la baja de Ricky Rubio, que hoy parecía que estaba más cerca que nunca de regresar, pero a última hora no se sintió del todo cómodo todavía para poder disputar el choque. Con ello, los Rockets empezaron muy metidos en el partido sin sentirse intimidados por el gran ambiente que volvió a cubrir el Vivint Smart Home Arena. Harden se puso la capa de héroe desde el primer minuto y logró abrir alguna brecha en el marcador gracias a sus 14 puntos en ese primer período. Los Jazz aguantaban con valentía las embestidas gracias a un Exum decisivo desde el banquillo con nueve puntos, solo frenado por las tres faltas personales que cometió y que encendieron enormemente al público. El segundo cuarto tuvo dos partes claramente para cada equipo, con los primeros minutos siguiendo el dominio texano, hasta que llegó el espectacular mate de Royce O’Neale, que levantó al público de sus asientos y encendió a un Donovan Mitchell que firmó 13 de sus 15 puntos en este segundo periodo para dejar la desventaja en 10 tantos para los suyos (48-58).

Mitchell hizo todo lo posible para mantener con vida a los suyos.

Tras la reanudación, la situación no mejoró demasiado para los locales, que intentaron a través de sus largas circulaciones de balón tener algún tiro cómodo, pero los Rockets parecían conseguir anotar sin demasiada dificultad, sintiéndose muy cómodos sobre la pista y manteniendo en todo momento una ventaja entre los 10 y 15 puntos que iban pesando demasiado en la moral de los chicos de Snyder. En el ecuador del tercer cuarto, por si eran pocos los problemas para los Jazz, se lesionó Dante Exum, que tuvo que abandonar el encuentro con una cojera visible y ya no regresó a pista. El australiano se sumó a los problemas físicos de Ricky y Favors, que aunque pudo jugar algunos minutos, lo hizo visiblemente mermado.

Se llegaba al decisivo cuarto con los Rockets manteniendo su importante ventaja (65-79) al final del tercero pese al acierto exterior durante los últimos minutos de los Jazz. Utah entró caliente al último cuarto, siguiendo la buena dinámica del final del tercero y lograron un parcial de 13-3 que les dejó por debajo de los 10 puntos de diferencia. El ímpetu de los locales, llevados en volandas por su público y por la figura del novato Donovan Mitchell, que incluso no tuvo problemas en encararse con Capela (estuvo en todas las polémicas), llegó a ponerlos a cinco de diferencia a poco más de 5 minutos para el final (80-85). En ese momento, la experiencia en este tipo de partidos fue el factor diferencial para los Rockets, que mantuvieron la calma ante las decisiones precipitadas de unos Jazz que se dieron demasiada prisa por remontar.

Chris Paul hizo su mejor partido en las series para liderar a los Rockets al 3-1.

Utah apenas anotó dos puntos en 4 minutos en el tramo decisivo y entraron en los últimos 120 segundos con 10 abajo en el marcador gracias a un triple de Ariza y los buenos minutos de Chris Paul. Seguramente el partido quedó sentenciado en una doble acción entre los mismos protagonistas: primero Donovan Mitchell consiguió robarle un balón a Harden y cuando se disponía a anotar dos puntos fáciles con la bandeja, el propio jugador de los Rockets le golpeó en el brazo con una falta clara que los árbitros no señalaron; mientras que en la jugada siguiente, Harden realizó la misma acción con distinta suerte logrando el 2+1. Un tapón de Capela y la expulsión posterior del propio Mitchell terminaron por enterrar cualquier opción para unos Jazz que eso sí, murieron de pie.

Capela fue de nuevo superior a Gobert en el duelo estelar en la zona.

El marcador final reflejó un claro 87-100 para los Rockets, que tuvieron en Paul (27+11+6) a su ejecutor en ataque y a Capela (15 rebotes y 6 tapones) a su bastión defensivo. El pívot suizo volvió a ser muy superior a Gobert, que terminó con 11 tantos, 10 rechaces y 3 tapones. Harden y Mitchell, que vivieron un duelo particular bastante igualado, acabaron con 24 y 25 puntos respectivamente.